
Johan Huizinga desarrolla en Homo Ludens la relación entre lo lúdico y lo sagrado. El juego humano, en todas sus formas superiores, "cuando significa o celebra algo, pertenece a la esfera de la fiesta o del culto, la esfera de lo sagrado, donde tienen su origen las grandes fuerzas impulsivas de la vida cultural: derecho y orden, tráfico, ganancia, artesanía y arte, poesía, erudición y ciencia. Todo esto hunde así sus raíces en el terreno de la actividad lúdica".
En la India, Shiva se metamorfosea en Natarájáa, rey de la danza cósmica, que con su máscara y con su ritmo logra que el espacio y el tiempo se unan para dar paso a la evolución.
Xochiquetzalt, la diosa azteca de la poesía, es celebrada por niños-pájaros que trepados a los árboles simulan libar flores mientras son acechados por sacerdotes-cazadores con cerbatanas sin dardos.
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